Agroindustria Chilena Sustentable: Un Largo Camino que Recién Comienza

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El constante desafío de los nuevos gobiernos ha sido y será el disminuir la dependencia económica en la minería chilena. Como es sabido, la minería chilena, específicamente la cuprífera, representa alrededor del 15% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, cálculos estimados entre 2005 y 2013 (Minería Chilena 2014). Es por ello que a través de distintas iniciativas se ha buscado desarrollar otros sectores industriales, para así generar la anhelada ‘descentralización económica’, fomentando el desarrollo de otras industrias así como también otras regiones del país, lo que no sólo diversificará la economía nacional, sino que también creará empleo e impulsará desarrollo tecnológico y social, entre otras ventajas.

Una de las recientes iniciativas impulsadas por el actual gobierno es la de posicionar la industria agroalimentaria chilena como una potencia mundial; en particular en torno a la exportación de vinos, salmón, frutas frescas y secas así como también nueva inversión en empresas nacionales y extranjeras en territorio nacional (Witto, 2015). Como se puede apreciar en este último punto, Chile no sólo busca seguir aumentando y posicionando la exportación de los productos ya mencionados, sino que también busca incentivar otros productos alimenticios procesados así como las industrias relacionadas a ellos (Sánchez-Silva 2014).

Industria alimentaria chilena

La propuesta del gobierno se ve validada en las excelentes cifras mostradas por el sector industrial chileno. En particular, la industria alimentaria es el segundo sector exportador del país, creciendo en los últimos 10 años en una razón de US$1.000 (Chile Alimentos, 2015). La contribución económica de este sector no sólo se refleja en las exportaciones sino también en el PIB, donde esta industria es responsable de alrededor del 10%. Es importante destacar que no son muchas las economías mundiales en las que la industria alimentaria representa tan importante contribución económica; por ejemplo en el año 2004, sólo Nueva Zelanda, Bélgica, y Argentina presentan cifras similares (Chile Alimentos, 2015; Witto, 2015).

Otro importante punto es el posicionamiento de la industria chilena a nivel mundial, la que en 2012 ocupaba la décimo-séptima posición a nivel mundial, según un ranking basado en el valor de las exportaciones de alimentos (Witto, 2015). En particular, las mayores exportaciones provienen del sector ‘frutas y hortalizas’, seguido por los productos denominados ‘Conservas de mar’, y luego los provenientes de “molinería”. Otros productos que han crecido en forma acelerada (precios y volúmenes) en los últimos 10 años son los congelados, conservas, deshidratados, y jugos concentrados (Chile Alimentos, 2015).

Las exportaciones chilenas tienen principalmente tres destinos: Norte América (26%), Europa (25%) y América Latina (29%). De los productos exportados, alrededor del 50% corresponde a ‘frutas y hortalizas’, 12% a las ‘conservas del mar’, ‘molinería’, y ‘aceites’ alrededor de un 8% cada uno, los denominados “preparaciones” ocupan un 14%, y, por último, ‘galletas, confites y edulcorantes’ menos de un 2% (Chile Alimentos, 2015).

Finalmente, Chile presenta características geográficas y climáticas que respaldan este proyecto. La variedad geográfica y climática proporcionan un espacio ideal para el desarrollo de esta industria, en particular para una excelente agricultura y una vasta costa. Además, las condiciones de sanidad, especialmente reforzadas por el Servicio Agrícola Ganadero (SAG)(1) y los ministerios relacionados, proporcionan la seguridad e higiene requeridas por estándares internacionales.

Como se puede apreciar, Chile posee todas las cualidades y recursos necesarios para desarrollar este nuevo desafío; sin embargo, el cómo se realiza es una pregunta que aún muchos cuestionan. El desarrollo sustentable está en la agenda de todos los países y economías del mundo, y Chile no queda exento. Es por ello que el cómo se desarrolla el país, y en particular esta industria, es un parámetro relevante. Los impactos ambientales generados especialmente por un desarrollo económico ligado a la agroindustria llevan generando estragos por décadas. Noticias sobre el calentamiento global y la huella de carbono son cada vez más frecuentes. Actualmente, la dependencia en combustibles fósiles, la contaminación del suelo, aire y agua, además de los efectos a la salud son señales claras de un sistema insostenible; por lo tanto, son parámetros que se deben considerar para el desarrollo de este tipo de proyectos, especialmente si existe el desafío de incorporar los parámetros de ‘sustentabilidad’ en la planificación y desarrollo de nuestro país.

Impactos ambientales y uso de recursos

Huella de carbono

Aunque no existen muchos estudios relacionados con los impactos ambientales producidos en y por nuestro país, los pocos encontrados sólo se enfocan en la huella de carbono, y por lo tanto, en las emisiones de gases de efecto invernadero (GHG(2)).

Es así como en el año 2006, en uno de los primeros estudios de su tipo, la huella de carbono chilena fue estimada en alrededor de 68.572 Gg de dióxido de carbono (CO2) equivalente, habiendo aumentado casi en un 190% desde 1984 (Bosques Procarbono UACH, 2015; Poch Ambiental y Deuman, 2008). Tres sectores fueron considerados para este estudio: el sector energético, industrial y el uso de solventes, siendo el primero de estos sectores el mayor contribuyente a las emisiones de gases de efecto invernadero. En el caso de la industria alimentaria, el estudio incluye específicamente la producción de bebidas y alimentos. En el caso de la producción de bebidas, sólo tres productos fueron considerados: vino, cerveza y otras bebidas alcohólicas de producción nacional como el pisco.

En general, entre 1984 y 2006, las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a este sector han aumentado entre un 60% hasta un 400%, debido al aumento de la producción de las bebidas mencionadas; siendo la producción de pisco la mayor fuente de emisiones (Poch Ambiental y Deuman, 2008).

En el caso del procesamiento de alimentos, los cálculos fueron hechos sólo en base a la producción nacional de azúcar, margarina y grasas sólidas de cocina, pan y alimento de animales. Similar a la tendencia mencionada en el procesamiento de bebidas, todas las emisiones, y por lo tanto la huella de carbono de este sector, han aumentado en alrededor de un 21% promedio; aumentado para casi todos los productos mencionados (Poch Ambiental y Deuman, 2008).

Entre los años 1984 y 2006, la huella de carbono asociada a la producción de azúcar experimentó un incremento del 161%. La industria del pan y del procesamiento de alimento de animales sólo aumentó un 2% y 65% respectivamente. Sólo un sector disminuyó su huella (margarina y grasas sólidas), reduciendo casi un cuarto su contribución (Poch Ambiental y Deuman, 2008).

En general, es importante destacar que las variaciones en la huella de carbono mencionadas anteriormente se deben principalmente a los cambios en las tendencias de consumo y ‘trading’, y no debido a cambios en tecnologías y/o procesamiento en la producción.

Otro estudio (Bosques Procarbono UACH, 2015) estimó que las emisiones netas de gases de efectos invernadero de Chile para el año 2009 serían alrededor de 80 toneladas de CO2 equivalente; las cuales en contexto internacional sólo representarían alrededor del 0.2-0.3% de las emisiones mundiales de efecto invernadero. Sin embargo, el mismo artículo menciona que a pesar de tener una contribución internacional baja, la tendencia muestra que Chile es uno de los países latinoamericanos con el mayor y más rápido aumento de la huella de carbono en el periodo analizado (1984-2006).

Estas últimas cifras fueron corroboradas por Naciones Unidas (UNFCC, 2010), que estimó que la huella de carbono chilena en el año 2010 fue 70.105(3) Gg CO2 equivalente, esto representa un crecimiento del 100% respecto al año 1993, siento los sectores energético e industrial los mayores contribuyentes. Cuando los diferentes sectores son analizados, los mayores responsables del reciente aumento de emisiones de gases de efecto invernadero son el sector de producción industrial y el de tratamiento de residuos, los cuales presentan un aumento del 21% y 23%, respectivamente (UNFCCC, 2011).

En término de las emisiones, los mayores responsables de la huella de carbono nacional (84%) son los fluorocarbonos, perfluorocarbonos, y sulfuro hexafluoro (HFCs, PFCs, SF6); gases que están directamente relacionados con la producción y uso de refrigerantes, además de otras actividades (UNFCC, 2010).

Aunque el reporte de la Naciones Unidas (UNFCC, 2011) es uno de los más completos, no se hace una detallada mención de la industria de alimentos, ya que la producción agrícola es analizada en base a las plantaciones de granos y uso de tierra. Sin embargo, el reporte también incluye la producción de animales, analizando la producción de metano debido a la digestión de rumiantes (fermentación entérica), uno de los principales contribuyentes a los impactos ambientales generados por el consumo de carnes, además de las emisiones asociadas al uso de fertilizantes y pesticidas.

En relación a este tema, el reporte ha destacado que hasta ahora las emisiones de agricultura, animales y bosques son consideradas neutras, debido a que las emisiones son amalgamadas por los bosques de nuestro país. Sin embargo, sin detallar los actuales problemas relacionados con el área forestal nacional, la falta de detalle en los estudios relacionados con productos alimenticios, especialmente en términos agrícolas hacen difícil creer que la agricultura chilena es ‘carbón-neutral’, lo cual se hace aún más complejo de sostener si Chile planea ser una potencia mundial en el sector alimenticio.

En el mismo año, el gobierno identificó la necesidad de estimar la huella de carbono de ciertos productos agrícolas específicos, principalmente aquellos denominados ‘claves’ de exportación, para así poder posicionarlos en relación a los estándares internacionales (UNFCC, 2011).

Como se puede ver, existen iniciativas relacionadas a determinación de la huella de carbono e incluso al análisis de los impactos de productos específicos, sin embargo estos son ejemplos muy puntuales, los que para crecer necesitan ser apoyados por la industria, la sociedad civil, la academia, y el gobierno.

Consumo energético

En términos energéticos, el país estableció en el año 2010 un plan de eficiencia y de seguridad energética, el cual establece que para el año 2020 el país debe aumentar en un 20% la generación de electricidad basada sobre energías renovables (Ministerio de Energía, 2013). Esta medida se desarrolló a partir de la integración de Chile en el selecto grupo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Una de las principales razones de estos compromisos se debe al análisis de la situación de Chile versus países miembros de la OCDE en tanto se hizo un estudio evaluando y comparando el desarrollo económico del país, medido a través del Producto Interno Bruto (PIB), y su uso de energías en relación a los países de la organización. El estudio consideró el periodo entre 1973 y 2007. En ese estudio se encontró que en general, el crecimiento económico de los países miembros de la OCDE muestra independencia entre las tendencias del desarrollo económico y las del consumo energético; situación totalmente opuesta a la experimentada por el país, las cuales presentan la misma tendencia, incluso acopladas entre sí. Este análisis concluyó que el acoplamiento entre las variables se debe a la falta de diversificación económica, pero también a un bajo nivel de eficiencia energética (Ministerio de Energía, 2013).

Es por ello que a partir de estos resultados, Chile decidió adquirir el compromiso de eficiencia energética por los siguientes 20 años a partir de 2012. Los principales focos de este acuerdo fueron destinados al desacoplamiento del PIB y el consumo energético en un 12% para el 2020, lo que significa una reducción de consumo energético de al menos 1.100 mega watts instalados, además del ya mencionado aumento del uso de energías renovables a un 20% (ibíd.).

En 2010, el consumo total de energías fue 255.130 Teracalorías, donde el mayor consumidor fue el sector industrial y minero, siendo responsables por alrededor del 38%; seguido muy de cerca por el sector del transporte con 33% y el comercio público y residencial con 26%. Finalmente, el sector energético es responsable de un 3%. En el año 2011, la tendencia se mantuvo, con un total de consumo energético de 271.429 Teracalorías y una distribución sectorial similar a la antes mencionada (ibíd.).

Los estudios no destacan la participación del industria alimenticia, sin embargo, sí se remarca que la minería es responsable del 31%, así como el sector papelero y celulosa un 20%.

En términos de ahorro energético y estrategias para este, estudios destacan que es el mismo sector, industrial y minero, el que puede representar la mayor cantidad de ahorro energético a través de medidas y cambios basados en eficiencia energética; de hecho se estima que este ahorro puede ser de casi un 50%. Otros estudios estiman ahorros un poco menores, de alrededor 16.900 Teracalorías, lo que significaría una disminución del 39%.

La industria alimentaria chilena pertenece al sector establecido como ‘target’ para la reducción de consumo energético. Y así como todo el sector, presenta un próspero futuro debido a las tendencias de crecimiento mostradas desde 2008, además de las expectativas establecidas por el gobierno de posicionar el sector.

Para contextualizar, la industria alimentaria chilena representaba alrededor del 10% del PIB en 2008, ocupando la segunda posición como fuerza exportadora, con un crecimiento anual de US$1.000 millones en exportaciones al año (Shwager Energy, 2012).

Es importante destacar que la industria alimentaria depende principalmente del uso de carbón y electricidad como fuentes primarias de energía. La dependencia en estos recursos es determinada por los procesos productivos involucrados, donde por ejemplo los tratamientos térmicos utilizan carbón u otras fuentes, generalmente combustibles fósiles. Sin embargo, procesos de enfriamiento dependen principalmente de la electricidad.

El estudio anteriormente citado realizó un análisis del uso energético en 12 industrias alimenticias, las cuales producen cuatro tipos de productos: conservas, deshidratados, congelados, y jugos concentrados. Dependiendo de los productos, las líneas de procesamiento cambiarán, pero sobretodo el uso de energías (electricidad, carbón, vapor, etc.) será diferente, por ello las medidas de eficiencia energética cambiarán así como también las posibilidades de reducción de consumo.

El estudio analizó el consumo energético de cada planta, así como la distribución del tipo de energía con la maquinaria utilizada, los costos de la energía consumida y la tecnología utilizada. Finalmente, se analizaron las posibilidades de ahorro energético en cada etapa de la línea de producción así como también posibilidades basadas en mejores prácticas.

Como se ha demostrado, aunque en la última década los esfuerzos relacionados con el desarrollo sustentable del país han empezado a avanzar, reflejándose especialmente en compromisos internacionales (Copenhagen), inclusión en la OCDE, Kyoto y otros acuerdos internacionales, aún existe mucho por hacer. Esfuerzos para calcular la huella de carbono nacional así como las medidas de consumo y eficiencia energética son apreciados. Sin embargo, siguen existiendo vacíos de conocimiento, que si bien el gobierno está dispuesto en realizar, aún no se pueden desarrollar debido a la falta de recursos o las diferentes prioridades, así como la poca conexión entre la academia, centros de investigación y la industria.

Es por ello que la propuesta relacionada con la industria alimenticia genera expectativas. Por un lado, la propuesta del gobierno por el desarrollo de este sector parece innovador y alentador, especialmente las expectativas de su posicionamiento a nivel internacional. Sin embargo, es aquí donde el desarrollo sustentable como concepto y objetivo se vuelven parte del cuestionamiento. Si aún no se realiza un completo análisis de este sector, ¿cómo se pretende impulsar y desarrollar en una forma sustentable? Los parámetros de sustentabilidad no están definidos y las líneas bases de los impactos generados por la industria no están claros. Además, si bien es sabido que la producción, distribución, y uso de energías es uno los principales contribuyentes en los impactos ambientales, especialmente en la huella de carbono, se debería incorporar esos parámetros en el diseño de la propuesta del gobierno. Además, existen otras dos variables que muy poco se han estudiado, como son la huella de agua y el aumento en la generación de residuos, variables que deberían ser incorporadas a la brevedad. En resumen, para el desarrollo y posicionamiento de una industria alimentaria sustentable se debe considerar el concepto de ‘Food-Water-Energy nexus’.

Propuesta

La propuesta para el desarrollo de una industria alimentaria chilena sustentable se basa en la incorporación del concepto ‘Food-Water-Energy Nexus’, el cual incorpora las variables de la producción de alimentos ligada a la generación de residuos, el uso de aguas, y el consumo de energías. Este concepto está basado, principalmente, sobre el acceso seguro y asequible a estos recursos, los que por ejemplo en el caso de agua se basan en el acceso a aguas limpias y potable; para los alimentos, se relaciona con una dieta nutritiva que permita una vida saludable, pero sobre todo con precios accesibles para la población; finalmente en el caso de energías, la posibilidad de tener acceso a energías limpias, confiables y seguras, así como a precios razonables.

Como se puede apreciar, este concepto incorpora los tres pilares de la sustentabilidad: aspectos económicos, sociales y medio ambientales; es por ello que la complejidad de abordarlo y de integrarlo en políticas de gobierno y en los planes de desarrollo industrial es evidente pero eminente a la vez.

Sin embargo, grupos de trabajos donde distintos profesionales del área puedan incorporar y desarrollar los distintos aspectos de sustentabilidad e integrarlos en un plan de trabajo para la industria alimenticia es lo que se necesita para planificar esta iniciativa. A continuación se proponen algunos conceptos y estrategias a considerar en los tres aspectos de sustentabilidad, los cuales pueden ser utilizados como futuras directrices y/o propuesta de futuros proyectos.

Aspectos Medio Ambientales

Debido a la complejidad de la industria alimentaria, la propuesta se basa sobre un análisis de puntos críticos incorporando las variables mencionadas anteriormente; específicamente, este análisis se realiza a través de un ‘screening’ o ‘mapeo’ del uso de energías, aguas, materias primas, y generación de residuos. Los objetivos principales de este análisis son los siguientes:

  • Incorporar las cuatro variables mencionadas para determinar las relaciones que estas tienen.
  • Generar líneas bases en términos de las variables analizadas a nivel de productos, subsectores, y sectores.
  • Distinguir los procesos, etapas, sectores y productos críticos, para luego examinar posibles mejoras.
  • Basados en los descubrimientos, generar propuestas para reducir o mitigar los impactos generados y recursos consumidos.
  • Estimar la huella de carbono y agua, además de otros impactos ambientales como acidificación, eutrofización, entre otras; empezando por los procesos y productos críticos, para luego abordar todo el portafolio.
  • Generar documentos y bases de datos para futuros estudios y tomas de decisiones.

A continuación se detallan las etapas críticas del proceso.

1. Recolección de datos

Este mapeo se puede realizar bajo dos alcances: a nivel industria ‘gate to gate’ o incorporando todo el ciclo de vida de los productos ‘cradle to grave’, donde las etapas de agricultura, procesamiento, distribución, consumo, y disposición final de los residuos son analizados.

Idealmente esta propuesta considera la inclusión de todo el ciclo de vida de los productos, sin embargo, debido a la dependencia de información así como de la buena disposición de la industria, además del tiempo y personal necesario, el primer alcance puede ser un buen inicio para determinar futuros análisis de los productos más críticos a través del ciclo de vida.

Entonces, para realizar este análisis, inicialmente se necesitaría que la industria, enviara sus datos a través de formularios diseñados por los expertos. Las diferentes industrias se pueden agrupar utilizando los registros de la SOFOFA(4) , los cuales ya se encuentran clasificados.

En el caso de que las industrias presentes en una mínima participación, se podría realizar un estudio inicial a través de literatura utilizando datos proporcionados por reportes y otros documentos. Finalmente, estos estudios se pueden complementar con cálculos basados sobre el diseño de los procesos productivos, maquinaria y tecnologías más utilizadas, además de reportes sobre ‘mejores prácticas’, entre otros.

2. Análisis de datos y puntos críticos

Después de recolectados o calculados los datos, el análisis se basará inicialmente sobre las variables mencionadas y las distintas etapas de los procesos productivos o de los sectores. Esta etapa deberá ser especificada dependiendo por un lado del nivel de detalle encontrado o calculado en la recolección de datos y por otro lado de la cantidad de recursos, debido a que la especificación requiere tiempo, y por lo tanto recursos humanos y materiales.

3. Propuestas y mejoras

Después de determinadas las relaciones y puntos críticos, se deberá examinar posibles mejoras y cómo estas impactarán en los resultados. El objetivo es demostrar las mejoras que generarían cierto tipo de medidas para industrias en particular así como también para los distintos sectores.

3.1. Análisis de impactos ambientales y huella de agua y carbono

Otros estudios se pueden generar a partir de los datos recolectados, por ejemplo, el cálculo de la huella de carbono y de agua de productos, procesos e industrias, así como también el análisis de otros impactos ambientales. Para realizar esto existen metodologías (ISO14040-44, PAS2050, etc.) y software de acceso gratuitos.

3.2. Documentos y bases de datos

Finalmente, estos análisis serán documentados y entregados a distintas entidades; obviamente a las industrias analizadas, además de otras entidades como la SOFOFA o Chile Alimentos, por ejemplo.

Aspectos socio-económicos

En el caso de estas variables, diferentes indicadores pueden ser desarrollados a nivel industrial e, incluso, sectorial. Es importante que expertos en el área sean consultados para distinguir si estos indicadores son relevantes y contribuyen al análisis de la sustentabilidad del sector. Ejemplos de indicadores pueden ser la generación de empleo, riesgos a la salud/vida (número de accidentes moderados/fatales, contaminación ambiental, etc.), la contribución al PIB del sector, etc. Así como en el área ambiental, estos datos pueden ser recolectados en las encuestas enviadas a la industria, u otra vez utilizando datos históricos provenientes de entidades públicas y privadas.

Finalmente, después que las tres áreas son desarrolladas, se espera que estos parámetros sean integrados en el diseño del plan para el desarrollo de la industria de alimentos, y a la vez sean considerados por el gobierno y las industrias afectadas.

Referencias

Bosques Procarbono UACH (2015). Huella de carbono: emisiones de GEI en Chile. Disponible en [acceso 20/03/2016]: http://www.uach.cl/procarbono/huella_de_carbono.html

Chile Alimentos (2015). Chile: potencia alimentaria. Disponible en: [acceso 20/03/2016]: http://www.chilealimentos.com/2013/index.php/es/ventajas-de-chile/chile-potenciaalimentaria.html

Ministerio de Energía. (2013). Plan de Acción de Eficiencia Energética 2020. Ministerio de energía. Disponible en [acceso 20/03/2016]: http://www.minenergia.cl/documentos/otros-documentos/plan-de-accion-de-eficiencia.html

Minería Chilena (2014). Contribución de la minería al PIB chileno cae desde 20,7% en 2006 a 11,1% en 2013. Minería Chilena: Información Confiable y oportuna. Disponible en [acceso 20/03/2016]: http://www.mch.cl/2014/03/25/contribucion-de-la-mineria-al-pibchileno-cae-desde-207-en-2006-111-en-2013/

Poch Ambiental y Deuman (2008). Inventario nacional de emisiones de gases de efecto invernadero. Poch Ambiental S.A. Disponible en [acceso 20/03/2016]: http://www.sinia.cl/1292/articles-50188_recurso_1.pdf

Sánchez-Silva, C. (2014). Chile quiere ser potencia alimentaria. El País, Economía. Disponible en [acceso 20/03/2016]: http://economia.elpais.com/economia/2014/04/17/actualidad/1397756733_258282.html

Shwager Energy (2012). Manual eficiencia energética en la industria de alimentos elaborados. Chile alimentos y ACHEE. Disponible en [acceso 20/03/2016]: http://www.chilealimentos.com/medios/LaAsociacion/NoticiasChilealimentos2012/MANUAL_DE_Eficiencia_Energetica_Chilealimentos.pdf

United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCC) (2010). Emissions summary for Chile. Disponible en [acceso 20/03/2016]: https://unfccc.int/files/ghg_data/ghg_data_unfccc/ghg_profiles/application/pdf/chl_ghg_profile.pdf

ÍNDICE

Presentación

Agradecimientos

Capítulo I – Arte, Música y Teatro

  1. Matices Grises: Pieza para Piano Solo
    Marcos Stuardo
  2. “Teatro Aplicado” y Convivencia Escolar
    Juan Francisco Palma
  3. Teatro Chileno y Política: de Macro y Micropolíticas hacia un “Giro Ciudadano”
    Camila González

Capítulo II – Ciudad y Políticas Públicas

  1. Agroindustria Chilena Sustentable: Un Largo Camino que Recién Comienza
    Ximena Schmidt
  2. Comportamiento Peatonal en Espacios de Circulación Tren-Andén
    Sebastián Seriani
  3. Determinantes de la distancia de viaje a la escuela en Santiago de Chile
    Christian Blanco
  4. Drogas Ilícitas: ¿Un Problema de Justicia Criminal o de Política Social?
    Gonzalo Mardones
  5. Riesgos y Desastres en Chile: Las Causas de Fondo de la Vulnerabilidad
    Vicente Sandoval
  6. Movilidad Social en Chile desde una mirada Multidimensional
    Marjorie Baquedano
  7. Vivienda Social como Ciudad: Elementos Ausentes en Chile
    José Manuel Ahumada

Capítulo III – Derecho

  1. Abusos en el Control de Empresas y Propuestas para Chile
    Manuel Ibáñez
  2. El Centro de Principales Intereses del Deudor en el Derecho Concursal Chileno
    Carlos Ellenberg

Capítulo IV – Educación

  1. Docentes y Evaluación: Una Aproximación a las Experiencias Docentes en Torno a la Evaluación en Dos Contextos Educacionales
    Paulina Rojas
  2. Hacia un giro en las reformas educativas para una calidad equitativa
    Pablo Torres y Rodrigo Torres

Capítulo V – Física

  1. La Físca de Partículas en Chile
    Giovanna Cottin

Capítulo VI – Identidad y Cultura

  1. Memoria Colectiva y Patrimonio a través del Lenguaje Rapa Nui
    Catalina Herrera
  2. Mapuche-Warriache e Identidad Étnica Organizacional: Una Mirada Teórica
    Dana Brablec

Capítulo VII – Psicologia y Salud Mental

  1. Cooperación Interdisciplinaria en el Estudio de los Desórdenes Psiquiátricos en Chile: Una Deuda Pendiente
    Pablo López-Silva
  2. Estrategias Colaborativas para subvertir el estigma de vivir con VIH/SIDA
    Angélica Cabezas
  3. Reflexiones sobre el Duelo y el Trauma en la Matriz Social Chilena
    Ignacia Moreno
  4. Salud mental e infancia en Chile: desde la oferta pública a la invisibilización de la infancia actual
    Sebastián Rojas

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