Determinantes de la Distancia de Viaje a la Escuela en Santiago de Chile  (1)

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La elección de escuela tiene una importancia central para las ciencias sociales y para la política pública, por lo cual muchas veces la investigación está profundamente involucrada con recomendaciones de intervención social (Quezada-Hofflinger, 2008). Aunque el fenómeno es reconocidamente complejo y multidimensional, sólo recientemente se han incorporado elementos geográficos en la investigación científica, mientras que éstos han sido escasamente considerados en la política educativa.

La distancia de viaje entre el hogar y la escuela es una variable clave, ya que provee una medición efectiva de las preferencias de las familias, sopesando su atractivo y los costos asociados a elegir tales preferencias. La ciudad de Santiago de Chile constituye un escenario de gran interés para el estudio de los patrones de distancia de viaje, debido a que exhibe una gran diversidad urbana y educativa, extensa disponibilidad de datos y un sistema escolar en gran medida basado en la libre elección. En este contexto, esta investigación propone abordar la temática de la distancia de viaje en la elección escolar, tema clave en la discusión sociológica – teórica y empírica – para identificar y evaluar los mecanismos sociales que determinan los patrones de distancia de viaje en la elección de escuela.

En la literatura se describen varios mecanismos que son potenciales candidatos para explicar el patrón de distancias de viaje entre el hogar y la escuela. Esta investigación identifica diez mecanismos sociales relevantes, identificados en la literatura sobre elección escolar, y propone hipótesis empíricas para poner a prueba su importancia relativa en la determinación del patrón de distancias: (1) El mecanismo de la seguridad, según el cual el riesgo percibido puede restringir las distancias de viajes a ciertos grupos que se asumen más vulnerables; (2) la inversión académica, según la cual la distancia de viaje se asocia a esfuerzos diferenciales que realizarían las familias por permitir el acceso a un cierto tipo de educación a sus hijos, asociado a las expectativas de desarrollo futuro; (3) la preferencia por la calidad, que ha inspirado los sistemas de libre elección; (4) la ventaja económica, según la cual las alternativas educacionales que se estiman posibles se amplifican según los recursos disponibles; (5) el cobro de mensualidad, que impone una barrera estructural de acceso a ciertas familias; (6) las características institucionales, según las cuales las familias expresarían su preferencia por un tipo particular de educación; (7) la oferta educativa, que dice relación con el ajuste de las escuelas a las preferencias de las familias por ciertos contenidos o formas de educar a sus hijos; (8) las oportunidades locales, según la cual las condiciones económicas y culturales del barrio amplían o reducen las alternativas escolares para las distintas familias; (9) la homofilia, mecanismo según el cual los padres preferirían que sus hijos asistan a establecimientos con una composición socioeconómica y académica similar a la propia y (10) la disponibilidad de transporte, según la cual la infraestructura facilita o dificulta la conectividad entre el hogar y la escuela para distintas familias según su ubicación geográfica.

Este estudio exploratorio indaga en la importancia relativa de cada uno de estos mecanismos sociales en la determinación del patrón de distancias entre hogar y escuela en la ciudad de Santiago, abordando preguntas claves para la discusión sociológica entre agencia y estructura, o entre elección y reproducción. Metodológicamente, contribuye con la utilización de la base datos de mayor envergadura reportada en la literatura sobre distancias de viaje, con más de 230 mil casos ministeriales geo-codificados por el Instituto de Filosofía y Ciencias de la Complejidad (IFICC, 2014). La relevancia práctica de la investigación es la más evidente, ya que busca informar desde una perspectiva crítica y con evidencia empírica las políticas de educación escolar en Chile, en el contexto de una gran reforma que ha omitido en gran medida la importancia de los elementos geográficos en los procesos de elección escolar.

Elección Escolar en Chile

Chile ofrece un escenario único para la investigación sobre elección de escuela. Desde la reforma de 1981, se estableció y consolidó un sistema escolar basado en la libre elección y el financiamiento a la demanda, válido tanto para establecimientos públicos y privados que deben competir por incrementar su matrícula y asistencia (Valenzuela, Labarrera y Rodríguez, 2008), reduciendo el rol del Estado a uno subsidiario (Mizala y Romaguera, 1998). Junto con la gran disponibilidad de datos a nivel individual, la particular orientación según lógicas de mercado del sistema ha motivado a investigadores nacionales e internacionales a abordar el caso chileno. Durante estas décadas la matrícula a nivel nacional se ha incrementado de manera importante (CASEN, 2013) y han habido leves mejoras a nivel de desempeño académico (OCDE, 2010). Sin embargo, no hay evidencia respecto a que las políticas de elección y subsidio a la demanda por medio de vouchers pagados al establecimiento sean las responsables de estos cambios, manteniendo importantes brechas por nivel de ingreso (SIMCE, 2010) lo cual se ha visto reflejado en los altos niveles de segregación reportados (Bellei, 2013), tanto académica como socioeconómica.

Desde el establecimiento del sistema, los establecimientos particulares subvencionados han ido acumulando una proporción progresivamente mayor de la matrícula total (MINEDUC, 2010), cuya distribución está influida en gran medida por factores socioeconómicos: los establecimientos municipales tienden a acumular estudiantes de menores recursos, mientras que los establecimientos particulares concentran a alumnos de sectores más privilegiados. Este patrón –que se repite a nivel nacional – se presenta de manera clara en la ciudad capital de Santiago que concentra la mayoría de la población escolar en el país. La distribución de establecimientos educacionales en Santiago también es desigual. Mientras los establecimientos particulares pagados están concentrados en el sector nororiente de la ciudad, las escuelas y liceos municipales están distribuidos de modo más homogéneo. Los establecimientos particulares subvencionados son los más numerosos, esparcidos por todas las comunas y muchos de ellos se localizan en sectores de reciente expansión urbana. Los establecimientos también varían en cobro mensual y composición socioeconómica del estudiantado. Santiago exhibe también una importante diversidad geográfica. Los patrones de distribución de estudiantes, escuelas, conectividad y otros elementos varían de modo importante en sus 37 comunas y 870 km² de superficie. La infraestructura de transporte – tanto la red de ciclovías como el “Transantiago”, que incluye la red de metros y buses – cubre de manera desigual las diversas comunas de la ciudad y, en general, concita bajos niveles de satisfacción ciudadana (IPSOS, 2013; Transantiago, 2014).

El caso chileno alcanzó notoriedad internacional luego de las protestas estudiantiles del 2006 y el 2011, que criticaron fuertemente el sistema de vouchers (Bellei y Cabalín, 2013; Somma, 2012). En la actualidad, una reforma educacional está en curso, la cual aborda la desigualdad y la segregación con medidas asociadas a la selección de estudiantes y la prohibición del pago de subvenciones a establecimientos con fines de lucro. Sin embargo, aún se mantiene el mecanismo de la competencia entre establecimientos sobre la base de un esquema de financiamiento centrado en la elección de escuela por parte de las familias, preferencia por la cual compiten los establecimientos. Aunque la teoría y la evidencia sobre la elección de escuela han destacado la importancia de los elementos geográficos en este respecto, ha sido escasa la consideración de la distancia a la escuela en el debate sobre el sistema escolar en Chile. Por lo tanto, investigar sobre elección escolar es tanto relevante como urgente, debido a la necesidad actual de recomendaciones de política pública basadas en evidencia para una discusión más completa e informada.

Teoría y Evidencia: Elección Escolar y Distancia de Viaje

La elección escolar es un fenómeno multidimensional que ha concitado atención desde distintas ciencias sociales por décadas (Thieme, 2010). Existen múltiples mecanismos de asignación de estudiantes a escuelas, desde modelos regulatorios por zona hasta esquemas de libre elección (Alegre, 2010). Estos últimos – denominados choice systems – surgieron en Estados Unidos como respuesta a problemas de rendimiento y segregación. Estos esquemas descansan sobre el supuesto que al maximizar la libertad de elección – racional e informada – de las familias, es posible promover una competencia óptima en un mercado educacional compuesto principalmente por oferentes privados (Friedman, 1955). Aunque hay distintas versiones, los choice systems comparten la idea de descentralización, competencia y libre elección (Chubb y Moe, 1990). Mientras que sus defensores argumentan que los choice systems incrementan la eficiencia, competitividad, calidad, y aumentan las oportunidades para los estudiantes desaventajados reduciendo los costos de la educación (Jofré, 1998; Sapelly y Vial, 2002; Brighouse, 2000; Hoxby, 2000; Cohen-Zada, 2009; Holmes y Stevens, 2005), sus detractores alegan que éstos aumentan la inequidad y la segregación (Elacqua, 2009; Valenzuela et al 2008; Carnoy, 1997; Ladd, 2002; Quezada-Hofflinger, 2008; Carnoy y McEwan, 1999; OCDE, 2012) o bien que fallas de mercado impedirían condiciones de competencia óptima (Carnoy, 1998; Mizala y Romaguera, 2002; Almonacid et al. 2008). No existe consenso respecto de si estos mecanismos mejoran la calidad de educación, ya que los efectos encontrados en la literatura son o muy pequeños o no significativos (Mizala et al, 2002; Tokman, 2002; Contreras et al, 2007).

Teóricamente, la elección escolar se enmarca en la discusión entre agencia y estructura, como aproximaciones explicativas opuestas respecto del orden y el cambio social. Mientras que los proponentes de los choice systems destacan la importancia de la elección racional y los equilibrios de mercado, las teorías de corte más sociológico enfatizan la importancia de factores estructurales que limitan, alteran, distorsionan, u orientan el comportamiento individual, dando lugar a la teoría de la reproducción (Bourdieu y Passeron, 1973).

Desde la sociología analítica, autores como Elster (2007) y Hedström (2005) ofrecen perspectivas menos reduccionistas, que combinan la elección individual con elementos informacionales y emocionales, asociados a distintas posiciones sociales, en una línea de pensamiento vinculada al trabajo de Boudon (1973a, 1973b, 1977) y su distinción entre efectos “primarios” (generados por la posición social del actor) y “secundarios” (generados por las elecciones tomadas desde tal posición social) que abre la posibilidad de analizar la elección individual desde contextos sociales determinados. En esta misma línea, Gambetta (1987) distingue mecanismos de push y de pull, es decir, que limitan la elección o que la motivan. Van Parijs (1996) introduce el concepto de “libertad real”, refiriéndose a aquellas alternativas de elección que no están prohibidas, pero son prácticamente imposibles o no son accesibles en términos de recursos.

Existe consenso sobre la naturaleza multidimensional de los procesos de elección de escuela, en los cuales intervienen elementos a nivel de escuela, familia, barrio y otros. Los factores académicos son los más frecuentemente estudiados, incluyendo contenidos, prácticas pedagógicas y formación valórica (Ansión et al, 1998), las habilidades de lenguaje (Córdoba 2006) y los resultados de pruebas estandarizadas (Gallego y Hernando, 2009b). Se sabe que los diferentes grupos sociales evalúan de modo diferente las características académicas y los costos asociados a asistir a un cierto establecimiento que aparecen como restricciones (Van Zanten, 2007). El cobro puede operar como restricción, pero también como señal de calidad (Raczynsky y Hernández, 2011). La composición socioeconómica y racial es relevante (Aghazadian, 2009; Altonji et al, 2010; Lauen, 2008; Rambla, 2003; Bifulco y Ladd, 2006; Elacqua et al, 2004a, 2004b) así como lo es el prestigio y estatus (Gallego et al, 2007), la estructura familiar (Aedo, 1996), la percepción de seguridad del barrio (Del Cueto, 2004; Raczynski y Hernández, 2011) y otros aspectos institucionales como la dependencia administrativa, orientación religiosa, infraestructura y apariencia física, tamaño de los cursos, educación mixta, etc. (Ansión et al, 1998, Gallego et al, 2009a; Gallego et al, 2009b; Córdoba, 2006; Bernal, 1999; Chakrabarti y Roy, 1996; Kleitz et al, 2000; Gallego et al, 2007, entre otros). También son relevantes en la literatura los aspectos individuales como la habilidad, la personalidad (Bell 2005) y el género (Gallego et al, 2009b). Algunos autores sostienen que estos elementos se combinan en un proceso de dos pasos: la definición de un choice set de escuelas y luego la selección de una de ellas para la matrícula. En general, el choice set será más limitado en niveles socioeconómicos más bajos (Bell, 2005).

Aunque la literatura teórica reconoce que la elección escolar es un fenómeno geográficamente mediado (Hanushek et al, 2007; Gewirtz et al, 1995), son pocos los estudios que han incorporado la distancia como variable explicativa. Ball et al (1996) identifica tres tipos de padres – “competentes”, “semi-competentes” y “desconectados” – en orden descendente según su habilidad para operar en mercados educativos. Los padres “desconectados” elegirían fundamentalmente según la menor distancia de viaje. En Chile, un 52% de los padres elige principalmente por distancia, mientras que este porcentaje se eleva a un 65% en el quintil de ingreso más bajo (SIMCE, 2009). El reciente incremento del interés y la disponibilidad de datos ha generado importante investigación geográfica sobre elección escolar en las últimas décadas, en la cual la mayoría concluye que la distancia es un factor clave en la elección de escuela (Hastings et al, 2005; Hastings y Weinstein, 2008; Gómez et al, 2009; Chumacero et al, 2011; Gallego y Hernando, 2009; Ansión et al, 1998; Bernal, 1999; Del Cueto, 2004; Elacqua et al, 2004b; Bell 2005, Córdoba 2006; Van Zanten 2007; Altonji et al 2010, Raczynski y Hernández 2011; Madero 2012). Por lo cual, cualquier reforma a la política educacional que no la considere – incluyendo elementos como tiempo y recursos para el transporte – arriesga perpetuar o profundizar las inequidades que ya existen en el sistema educacional (Andre-Bechely, 2007). En contextos de libre elección, además, la distancia geográfica entre familias y escuelas influye en las condiciones de competencia (Alderighi y Piga, 2012).

Son aún más escasos los estudios que han intentado explicar las variaciones en la distancia de viaje a la escuela. Algunas investigaciones asocian la distancia a la escuela con el método de viaje, por ejemplo, ir en bicicleta o a pie se asocia a menores distancias (Ewing et al, 2004; Panter et al 2011; Conlon 2013). Di Guisseppi y colegas (1998) asocian el aumento de las distancias de viaje al incremento en la propiedad de automóviles. Schlossberg y colegas (2006) encuentra que el diseño urbano también es un factor relevante. Easton y Ferrari (2015) muestran que la configuración espacial entre barrios y colegios interactúa con la distancia de viaje. Jepsen y Montgomery (2009) encuentran que la distancia es clave en la decisión de estudiantes adultos de continuar sus estudios en instituciones técnicoprofesionales. Chumacero y colegas (2011) encuentran para Chile que un mejor rendimiento en pruebas estandarizadas promueve mayores distancias de viaje. Aghazafian (2009) ofrece uno de los pocos – si no, el único – estudio publicado que intenta predecir la distancia a la escuela: con una base de datos de cerca de 30 mil alumnos y usando regresiones lineales múltiples (OLS u Ordinary Least Squares), encuentra que los factores de la escuela predicen mejor la distancia que los elementos de nivel individual, especialmente la concentración de minorías étnicas en los establecimientos. El estudio no encuentra diferencias por género, pero sí por edad y – contra intuitivamente – el nivel de delincuencia del barrio se asoció a viajes más largos. Aunque medir la distancia como una línea recta entre el hogar y la escuela es una simplificación que omite el diseño urbano, la disponibilidad de transporte y otros obstáculos geográficos, existe evidencia de que es un proxy razonable para el transporte por la calle (Boscoe et al, 2012), se relaciona directamente con el esfuerzo físico (Proffitt et al, 2003) y da cuenta de la inversión por cierta preferencia educativa, sopesada con las restricciones en tiempo y otros recursos.

Mecanismos e Hipótesis

Desde la perspectiva de la sociología analítica, la explicación de los fenómenos sociales debiera preferir la identificación de mecanismos causales de nivel medio, más que por grandes leyes sociales o meras asociaciones estadísticas, desde una perspectiva que integre elementos de elección y de reproducción, en la forma de un “individualismo estructural” en la forma teórica del Modelo DBO (“Desires, Beliefs and Opportunities” o en español, “Deseos, Creencias y Oportunidades”), propuesto por Hedström y Bearman (2009). Con apoyo en la teoría y la evidencia empírica sobre la elección escolar, se proponen diez posibles mecanismos sociales que, en la medida que afectan los deseos, creencias y oportunidades de las familias, son candidatos razonables para explicar las variaciones en la distancia de viaje entre el hogar y la escuela. Para cada mecanismo, se propone una o más hipótesis, operacionalizadas según variables disponibles.

Seguridad: la percepción de riesgo respecto de viajar largas distancias se asociaría a la mayor vulnerabilidad de ciertos grupos sociodemográficos. Hipótesis (1): (1.a) las mujeres y (1.b) los estudiantes más jóvenes viajarán menores distancia a la escuela.

Inversión académica: mayores niveles de habilidad académica pueden promover mayores esfuerzos familiares por proveer al estudiante con una mejor educación, mientras que para estudiantes de menor rendimiento esto puede ser visto como un desperdicio de recursos. Hipótesis (2): los estudiantes de mejor rendimiento académico recorrerán mayores distancias a la escuela.

Preferencia por la calidad: aunque varía por nivel socioeconómico, existe evidencia de que las familias prefieren colegios de mejor calidad. Hipótesis (3): los estudiantes viajarán mayores distancias para colegios con (3.a) mejor desempeño y (3.b) mejores profesores.

Ventaja económica: los recursos económicos de las familias pueden ampliar el choice set de escuelas, posibilitando asistir a escuelas más lejanas al hogar. Hipótesis (4): los estudiantes viajarán mayor distancia a escuelas de mayor nivel socioeconómico.

Cobro: el cobro operaría simultáneamente como barrera y como señal de mercado indicando calidad, para familias de bajos y altos recursos, respectivamente. Hipótesis (5): los estudiantes viajarán mayores distancias a escuelas que cobren más por sus servicios educativos.

Características institucionales: los padres preferirían ciertas características institucionales de las escuelas, en la medida que son indicativas respecto del tipo de educación, calidad de la enseñanza o de la composición socioeconómica de su alumnado. Hipótesis (6): los estudiantes viajarán mayores distancias para asistir a (6.a) establecimientos particulares subvencionados, (6.b) establecimientos particulares pagados, (6.c) liceos emblemáticos y (6.d) establecimientos de mayor tamaño.

Oferta educacional: las familias preferirían distintos tipos de oferta educacional en la medida que las consideran mejores alternativas para sus hijos. Hipótesis (7): los estudiantes viajarán mayores distancias para asistir a escuelas que (7.a) ofrezcan formación técnicoprofesional, (7.b) enseñen religión, (7.c) enseñen un idioma extranjero y (7.d) ofrezcan educación mixta.

Oportunidades locales: mayor nivel de ingresos, mayor disponibilidad de automóviles y, en general, mejores condiciones socioeconómicas y culturales del barrio ampliarían el choice set de las familias a colegios más lejanos al hogar. Hipótesis (8): los estudiantes de barrios con mayor capital económico y cultural viajarán mayores distancias a la escuela.

Homofilia: la teoría y la evidencia empírica indican la concentración de estudiantes de características similares en los colegios. Hipótesis (9): los estudiantes viajarán mayores distancias para asistir a escuelas con ambientes (9.a) académicos y (9.b) socioeconómicos similares a los propios.

Transporte: una restricción conocida al choice set de escuelas es la disponibilidad de medios de transporte para las familias. Hipótesis (10): los estudiantes viajarán mayores distancias en la medida que haya más estaciones de metro (10.a) en su comuna y (10.b) en la comuna de su escuela.

Datos y Métodos

La investigación utilizó la más amplia y actualizada base de datos educativos y geográficos disponible, construida en el IFICC (2014) por investigadores del FONDECYT N°1120598 construida a partir de los registros oficiales del Ministerio de Educación (MINEDUC, 2010) y con información adicional de otros organismos públicos (Canals, 2014). De la población total de estudiantes jóvenes en Santiago (1.179.317), fue posible asignar una coordenada geográfica al 24,99% del total (294.707). Al retirar el nivel preescolar, la muestra sobre la cual se realizaron los análisis alcanza los 234.366 casos. Aunque no se trata de una muestra probabilística, su tamaño tiende a infinito (más de 100.000 registros), por lo que es razonable asumir que las diferencias entre los estadísticos y el parámetro tenderán a cero.

La variable dependiente corresponde a la distancia euclidiana entre los centroides de las manzanas donde reside la familia del estudiante y donde está ubicado el establecimiento educacional. Los estudiantes viajan un promedio de 2,1 km de distancia, con una desviación de 2,9 km, en un rango entre 8 y 34 km. Las variables independientes provienen principalmente de los registros Ministerio de Educación (MINEDUC) y de índices construidos a partir de información de otros organismos públicos, relacionándose con cada uno de los mecanismos que esta investigación desea poner a prueba. Considerando la selección inicial de variables relevantes y las transformaciones y cálculos aplicados, un total de 23 variables a nivel estudiante, escuela, barrio y relacional fueron incluidas en el análisis.

Este estudio exploratorio procede utilizando una metodología cuantitativa, no experimental y transversal, en el cual se proponen cuatro modelos de regresión OLS de introducción sucesiva según nivel. Los cálculos fueron realizados con STATA 13.0 y los resultados detallan el tamaño muestral, el R² y los coeficientes y los niveles de significación estadística (*p<.05; **p<.01; ***p<.001). Las pruebas de validez incluyen pruebas de multicolinearidad y heterocedasticidad, así como medidas de mitigación de sesgos.

Resultados y Análisis

El modelo final explica el 24,4% de la varianza de la distancia de viaje, similar pero algo menor a los niveles reportados en investigaciones similares (27% en Aghazadian, 2009). La mayoría de las variables resultaron estadísticamente significativas al 99,9% de confianza, facilitado por el gran tamaño de la muestra (sobre 230 mil estudiantes). Sin embargo, alta significación no implica necesariamente efectos fuertes, ya que las diferencias explicadas varían entre una decena de metros a más de 2,5 km. El R² se incrementa con cada introducción de variables, de 5,6% a 16% del nivel estudiante al nivel escuela y de 23% a 24,4% desde el nivel barrio al nivel relacional, manteniendo los niveles de significación y direccionalidad de los coeficientes en la mayoría de los casos (salvo el tamaño de matrícula, que comienza a ser significativo con la introducción del modelo 3).

Tabla N°1: Estimaciones de coeficientes OLS para predicción de la distancia de viaje a la escuela.

Los modelos no presentan mayores problemas de multicolinearidad, salvo en la variable edad y edad al cuadrado, lo que es esperable. Todos los otros valores VIF (Variance Inflation Factor) están bajo 10, por lo que se estima que hay bajo riesgo de obtener estimadores sesgados. La prueba de Breusch-Pagan indicó que sí existe heteroscedasticidad, pero al calcular coeficientes robustos, no se registraron cambios en dirección ni magnitud en los coeficientes. Por tanto, se estima que los resultados son razonablemente precisos y en esta etapa exploratoria no se requieren modificaciones adicionales para interpretar los resultados en función de las hipótesis.

Respecto del mecanismo de seguridad, los coeficientes para la hipótesis (1.a) muestran claramente que las mujeres viajan menos distancia que los hombres (60 metros), pero no se encontró evidencia concluyente para (1.b), según la cual los estudiantes más jóvenes viajarían menos. Aunque el coeficiente para la edad indica que un año más se asocia a 192 metros menos de viaje, existe un efecto positivo y significativo cuando se introduce la edad al cuadrado, indicando la presencia de una relación no lineal entre edad y distancia. Este efecto puede ser controlado y especificado en el futuro, incluyendo variables que indiquen los momentos en que los estudiantes se cambian de escuela (entre 8° básico y 1° medio, ya que muchos establecimientos sólo ofrecen hasta esos niveles, luego de lo cual muchos estudiantes emigran a establecimientos con enseñanza media).

La hipótesis del mecanismo de inversión académica exhibió cambios en los momentos sucesivos de introducción de variables: mientras en el modelo 1 el desempeño académico aparece relacionado positivamente con la distancia, esta relación cambia con la introducción de las otras variables sugiriendo la existencia de asociación negativa (débil pero significativa) entre desempeño y distancia, lo que refutaría la hipótesis (2). Este resultado contra intuitivo podría explicarse por el efecto controlador de la variable que indica si el estudiante asiste a un liceo emblemático o del nivel socioeconómico. Cuando se analiza según la edad, se observa que entre los 12 y los 14 años, la distancia de viaje aumenta para el cuartil de mejor rendimiento, lo que apoyaría la hipótesis de la inversión académica en el momento de tránsito entre la educación primaria y secundaria.

Resultados diversos emergieron para el mecanismo de preferencia por calidad educativa. Aunque los estudiantes tienden a viajar más a escuelas con más altos puntajes en pruebas estandarizadas (3.a), una asociación negativa se encontró respecto de la calidad de los profesores (3.b). Esto sugiere que – en la forma en que fue medida – la calidad de los profesores no se asocia a las pruebas estandarizadas. De todos modos, la relación de la distancia con los resultados de las pruebas estandarizadas ofrece evidencia potente en favor de este mecanismo.

También, se encontró evidencia sólida en respaldo de la hipótesis derivada del mecanismo de la ventaja económica: los estudiantes que asisten a establecimiento de mayor nivel socioeconómico incrementan la distancia de viaje en 527, 951 y 635 metros, para los niveles medio, medio-alto y alto respectivamente, en relación a los niveles bajo y medio-bajo.

La asociación esperada entre el mecanismo de cobro (5) y la distancia de viaje encontró respaldo en los coeficientes. Por cada metro adicional de viaje, los estudiantes pagan cerca de USD $5. Esta asociación se muestra incluso considerando que por falta de datos, se fijó el cobro mensual de los establecimientos particulares pagados en USD $200, cuando se sabe que la mensualidad puede duplicar o triplicar este monto.

El mecanismo de las características institucionales mostró impactos importantes, pero no en el sentido predicho por la literatura. Los estudiantes viajan 373 metros menos para (6.a) un establecimiento particular subvencionado y 601 metros menos para (6.b) un establecimiento particular pagado. Parte de este efecto contra intuitivo puede deberse al gran efecto de asistir a un liceo emblemático (6.c) que implica aumentar en 2,5 km la distancia de viaje. Una posible explicación –no puesta a prueba aquí– es que los establecimientos privados son más recientes y han crecido más en sectores periféricos de la ciudad, en zonas de gran expansión residencial. El tamaño de la matrícula (6.d) no resultó significativo en el modelo 2, lo que es consistente con estudios previos (Ewing et al 2004), pero contrario a la intuición de que escuelas más grandes están situadas más centralmente y atraen estudiantes de áreas más alejadas. Este efecto pasa a ser significativo en los modelos 3 y 4, pero sigue siendo muy débil (tres metros por cada 100 alumnos matriculados).

Se encontró evidencia a favor de varias hipótesis derivadas del mecanismo de oferta educacional: los estudiantes viajan 807 metros más para (7.a) recibir formación técnico-profesional y 96 metros para (7.c) enseñanza de idiomas extranjeros. Sin embargo, y contrario a lo esperado según el trabajo de Cohen-Zada et al (2007), no hubo efectos significativos de la enseñanza religiosa en la distancia de viaje. La educación mixta implica casi un kilómetro menos de distancia de viaje, un efecto que podría estar generado por la dependencia institucional y ubicación más central de los liceos exclusivos para hombre o para mujeres (aunque el efecto de los liceos emblemáticos está controlado).

Como lo predijo la hipótesis (8), derivada del mecanismo de las oportunidades locales, mayores niveles de capital económico y cultural incrementan las distancias de viaje.

Uno de los mecanismos más complejos de esta investigación es el de la homofilia. Exploratoriamente esta investigación puso a prueba cómo las diferencias con el promedio de (9.a) rendimiento académico y el promedio de (9.b) nivel socioeconómico influyen en la distancia de viaje. Se encontró que los efectos son mucho más fuertes para la homofilia socioeconómica que para la homofilia académica, lo que sugiere que los estudiantes hacen un mayor esfuerzo para asistir a establecimientos con personas de distinto origen socioeconómico, lo que contradiría la hipótesis teórica. Sin embargo, esta relación no considera si la diferencia respecto del promedio del establecimiento es positiva o negativa, por lo que futuras investigaciones deberán especificar si existe en este caso una relación no lineal, por cuanto al parecer los estudiantes de nivel socioeconómico más bajo que el promedio tienden a viajar más distancia que los de nivel socioeconómico igual o mayor.

Aunque se encontró evidencia mixta para el mecanismo de oportunidades de transporte, hay una manera intuitiva de explicarlo: los estudiantes que viven en comunas con más estaciones de metro viajan 158 metros menos por estación, mientras que aquellos cuyo establecimiento está situado en comunas con mayor número de estaciones viajan 151 metros más por estación. Lo anterior puede deberse a que las comunas con más estaciones también pueden concentrar más establecimientos en zonas más pequeñas, lo que implica la necesidad de usar nuevas variables para medir concentración de la oferta y conectividad.

Conclusión y Discusión

Los resultados indican que existe evidencia para asumir que los mecanismos puestos a prueba son plausibles y afectan el patrón de distancias de viajes en diferentes magnitudes, por medio de los distintos deseos, creencias y oportunidades de las familias respecto de las alternativas escolares.

Aunque no es posible derivar evidencia conclusiva respecto de la importancia de cada mecanismo, es posible decir que una perspectiva balanceada –que involucre elementos macro y micro sociológicos como la propuesta por el “individualismo estructural” (Hesdtröm y Bearman, 2009) – proyecta mejores rendimientos que aproximaciones más parciales al complejo fenómeno de la elección educativa. Los mecanismos identificados incluyen tanto elementos estructurales como de elección, de “push” y de “pull” (Gambetta, 1987), en la medida que las familias están efectivamente tomando decisiones, pero desde contextos sociales y geográficos determinados (Boudon, 1973a, 1973b).

Las variables a nivel de escuela parecen ser más relevantes que las de nivel individual o de barrio, mientras que la introducción del nivel relacional exige un análisis más detallado para llegar a conclusiones más definitivas. Aunque los modelos pasan pruebas de validez y el estudio cumple con su objetivo exploratorio, alcanzar evidencia concluyente requerirá investigaciones futuras con mayores sofisticaciones metodológicas, como análisis multinivel, correcciones por endogeneidad, nuevas operacionalizaciones, y otras alternativas para alcanzar mayores niveles de precisión. Complementar estos esfuerzos ex post facto con estudios cualitativos que profundicen en los procesos de elección parece extremadamente necesario.

Aunque de este esfuerzo exploratorio no es posible extraer recomendaciones directas a favor o en contra de las políticas de libre elección, se deriva la importancia de que los policy makers integren la perspectiva geográfica en la toma de decisiones sobre el sistema escolar, en Chile y en el mundo. Si se mantienen o amplían las políticas de libre elección escolar sin considerar elementos geográficos como la distancia y su interacción con la disponibilidad de transporte, estructura urbana, oferta y demanda zonal, entre otros elementos, es muy difícil que pueda incrementarse la calidad o reducir la equidad en el sistema escolar.

Referencias

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ÍNDICE

Presentación

Agradecimientos

Capítulo I – Arte, Música y Teatro

  1. Matices Grises: Pieza para Piano Solo
    Marcos Stuardo
  2. “Teatro Aplicado” y Convivencia Escolar
    Juan Francisco Palma
  3. Teatro Chileno y Política: de Macro y Micropolíticas hacia un “Giro Ciudadano”
    Camila González

Capítulo II – Ciudad y Políticas Públicas

  1. Agroindustria Chilena Sustentable: Un Largo Camino que Recién Comienza
    Ximena Schmidt
  2. Comportamiento Peatonal en Espacios de Circulación Tren-Andén
    Sebastián Seriani
  3. Determinantes de la distancia de viaje a la escuela en Santiago de Chile
    Christian Blanco
  4. Drogas Ilícitas: ¿Un Problema de Justicia Criminal o de Política Social?
    Gonzalo Mardones
  5. Riesgos y Desastres en Chile: Las Causas de Fondo de la Vulnerabilidad
    Vicente Sandoval
  6. Movilidad Social en Chile desde una mirada Multidimensional
    Marjorie Baquedano
  7. Vivienda Social como Ciudad: Elementos Ausentes en Chile
    José Manuel Ahumada

Capítulo III – Derecho

  1. Abusos en el Control de Empresas y Propuestas para Chile
    Manuel Ibáñez
  2. El Centro de Principales Intereses del Deudor en el Derecho Concursal Chileno
    Carlos Ellenberg

Capítulo IV – Educación

  1. Docentes y Evaluación: Una Aproximación a las Experiencias Docentes en Torno a la Evaluación en Dos Contextos Educacionales
    Paulina Rojas
  2. Hacia un giro en las reformas educativas para una calidad equitativa
    Pablo Torres y Rodrigo Torres

Capítulo V – Física

  1. La Físca de Partículas en Chile
    Giovanna Cottin

Capítulo VI – Identidad y Cultura

  1. Memoria Colectiva y Patrimonio a través del Lenguaje Rapa Nui
    Catalina Herrera
  2. Mapuche-Warriache e Identidad Étnica Organizacional: Una Mirada Teórica
    Dana Brablec

Capítulo VII – Psicologia y Salud Mental

  1. Cooperación Interdisciplinaria en el Estudio de los Desórdenes Psiquiátricos en Chile: Una Deuda Pendiente
    Pablo López-Silva
  2. Estrategias Colaborativas para subvertir el estigma de vivir con VIH/SIDA
    Angélica Cabezas
  3. Reflexiones sobre el Duelo y el Trauma en la Matriz Social Chilena
    Ignacia Moreno
  4. Salud mental e infancia en Chile: desde la oferta pública a la invisibilización de la infancia actual
    Sebastián Rojas

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